martes, 24 de enero de 2017

El aplastante sonido de la nada. (Réquiem por una flor)

La flor que trajiste
ha muerto de frío.

Crecía poco a poco,
tímida,
pero con cariño.

Ahora yace,
arrugada,
en tierra. 

En silencio
se abría a ti,
como si fueras 
primavera.

Mientras dormía,
con los pétalos cerrados,
le oí decir
que esperaba que no te fueras. 

Cuando vi tus maletas,
no supe decírselo.
Pensé que ya se daría cuenta.

Y así fue.

Dejó de oír tu voz,
y se fue apagando.
Creo que te escuchó 
cerrar la puerta. 

Ahora está muerta.

El invierno vino tarde,
y no ha sobrevivido.
Pasó la última noche
despierta.

Se abría poco a poco.
Era tímida,
pero tierna.

La miro,
y siento su frío;
me da pena.

Voy a dejarla así un tiempo
para recordarme
que estar vivo
es lo que conlleva.

Que sentir duele,
hiere,
rompe,
y quema.
A.C.J.

 
Collage: Carme Magem




viernes, 30 de diciembre de 2016

Deshielo


Te fundes en silencio,
como el hielo
 al marcharse. 

Suave como la brisa,
como el viento,
ligero,
como el aire.

Te has ido,
tan sutil como llegaste.

Acariciándome,
con una luz blanca
que me dice que por dentro
llevas, en un lienzo,
muchos más de mil colores.

Que los has ido recogiendo,
y que en ellos cabe más que
en muchos corazones.

Te has ido,
y ha quedado tu sonido.

Has dejado vibrando las cuerdas,
y tus notas reverberan
ahora en mis paredes.

Chocan contra las grietas,
 y bailan en los arcenes.

Vibran en mi voz.

Y se enredan en las costuras
que delimitan las fronteras
más burdas de mi cuerpo.

Saltan por mis vacíos,
 buscan mar abierto.

Se hunden
tan lejos,
tan dentro...


Su eco repite, 
hasta morir

« Qué luz tan bonita
ha traído este invierno»


                                                                                                                                        A.C.J.






miércoles, 28 de diciembre de 2016

Sobre la tristeza

La tristeza
se ha asentado
en esta casa.


En las paredes,
en los cimientos,
en la tierra.


Vive en cada grieta.

Tiene raíces,
y se extiende
como un bosque
de niebla.


Una niebla pesada,
viscosa,
y densa.


Puede sentirse
como una losa
sobre el pecho,
que anega la conciencia.


La tristeza 
es una venda
de indolencia.


El tiempo sucumbe
ante miradas apagadas
y sonrisas presas, llenas
de condescendencia.


Las buenas palabras
se amontonan en el suelo
sobre rosas
secas.


Puedes sentirlo
mucho antes
de abrir la puerta:


La tristeza
se ha asentado
 en esta casa.

Vive en cada piedra.

El silencio
es la forma 
en que grita
su miseria.


A.C.J.



miércoles, 17 de agosto de 2016

Recién Pintado


Entonces,
es cierto.

A nadie le importa lo que lleves dentro.

Corazón, 
ahora, nadie va a fijarse en eso.

Lo importante 
es que huelas a nuevo.

Que por fuera,
no se vea ningún desperfecto.

Y que a tu miseria
le favorezca la luz de un escaparate.

Que tus rotos sirvan para ser expuestos,
ahora que vuelven a llevarse los parches.

Que el disimulo de tus desgarros
sirva para promocionar
alguna marca de maquillaje.

Importa que te vean reír por la calle.

Que llores sólo por dentro,
tal vez en los bares.

Pero que pregones tu dolor
a viva voz;
con todo detalle.

Que vivas a toda prisa,
y que sueltes lastre:

Hemos hecho de la conciencia
un bulto innecesario 
en cualquier equipaje.


A.C.J.

miércoles, 1 de junio de 2016

Personas

Observo a las personas
tras la fortaleza discreta
 del silencio.

Las contemplo
en los lapsus,
cuando se dejan ser.
Y  se quitan el abrigo
de su invierno.

Dejan escapar
haces de despistada
 naturalidad
que ilumina
mis tinieblas.

Me salpica
la sencillez
desnuda
de su verdad
más llena.

Me siento privilegiada espectadora
de galerías de arte
cambiantes,
e inmensas.

Asoma
una tímida tristeza
cuando pienso
en la pobre imagen que a cambio
les devuelvo.

A.C.J.

Imagen: Paula Bonet 
La Dona Iceberg

jueves, 28 de enero de 2016

De vuelta a mi planeta

Si me preguntas por mis coordenadas,
te las daré desperdigadas:
 perdidas a medio camino
entre el ruido del bullicio,
y el de la soledad.

En busca de un lugar
para que todos podamos
dejar de fingir
que tengo un sitio justificado aquí,
y que me habéis invitado a pasar.

A veces se me acaban los pretextos para quedarme un solo día más.

El problema es
 que me aburre vernos actuar.

Sin guión, ni ensayos,
sólo cuerdas
que sugieren
qué mano se ha de levantar.

De todas formas,
ya nadie sabe improvisar.

Incluso el silencio,
cuando lo hay, 
parece artificial.

He aterrizado en medio de vuestra isla perdida,
y me ha confesado que la hacéis sentir desierta.

Y...he decidido
que prefiero lanzarme al mar, 
seguir a la deriva,
y naufragar por mi cuenta.


                                                                                               A.C.J.


Pintura: Dimitra Milan


               





domingo, 3 de enero de 2016

Fuera de juego.


Y al final
cuando todo acabe,
y estemos derrotados,
cuando todo esté ya derruido
y no quede nada
que romper...

Podremos vivir de los recuerdos
que guardamos
cuando todo iba bien.

Cuando no teníamos ni la más remota idea
de qué hacer.

Cuando en nuestro imaginario
no tenía cabida el concepto perder.


Ahora,
en cambio,

no tenemos nada.

Nada por lo que luchar,
ni ningún sueño con el que envejecer.

Por eso
tengo que irme
lejos.

Avísame cuando la hierba vuelva a crecer
y esto deje de ser
un páramo devastado.

Cuando todo esto vuelva a significar algo,
y seamos más que los restos
de un recuerdo amargo.

Avísame
cuando vuelvas a distinguir colores,
cuando el aire sea fresco
y hayan vuelto las flores.

Cuando haya luz.

Porque
me he roto,
y  todo por dentro
se ha quedado a oscuras.

No es que ya no haya certezas,
es que no quedan ni las dudas.

Y me pregunto por los límites del vacío,
y por qué últimamente 
me cuesta tanto
cargar con el mío.

Por qué no me acaba de quebrar
este frío.

Por qué últimamente,
yo no estoy conmigo.

Mi incapacidad de decisión
me llevó a dejar un trozo de mí en cada camino,
y tras mil bifurcaciones
siento que voy en todas direcciones
y en ningún único sentido.

Me fui rompiendo hasta ser invisible;
ya puedo dejarme caer en el olvido.

(Todo iba bien,
al principio)

Sólo teníamos que dar vueltas
alrededor de las sillas
con el resto de los niños.

Pero ahora, 
 hemos crecido.

La música ha parado,
todo está en silencio
 y ya nadie hace ruido.

Todos se han sentado,
y yo no tengo sitio.
   

     Creo que significa


que he perdido. 

A.C.J.

 Ilustración: Paula Bonet. 

                         (La casa vacía)