martes, 16 de julio de 2013

Sonrisas de alfiler.

Cierra los ojos. Sientes el aliento de las punzadas que te persiguen cada noche en la nuca. Sientes los sueños mezclarse con agujas. Sientes las grietas, abriéndose paso desde dentro. Las palabras, sonrisas hechas de alfiler. Las miradas, todo quedó en un ayer, que prometió llegar mañana, pero que nunca coincide con hoy. Llevas el alma siempre en ascuas, los pasos se vuelven incendiarios, el camino que marcan, parece siempre arbitrario.

Escritos a fuego, quedan los momentos importantes, los pensamientos determinantes, sobre la piel. Arrugas que narran, que ríen, que callan. Una gota de lluvia, un despertar, cada desvelo. Micro-segundos para pintar el universo.

Arañazos a colgar de la pared. Millón y medio de cicatrices, no todas con su porqué. Dibujar a base de desgarros. Que toda colilla, fue una vez cigarro. Vacío en el tintero, rasguños, tiznas de carbón. De mimbre, el corazón.

Dale un segundo, lluvias torrenciales y se nubla la visión. Cien hojas, no mueven lo que una buena canción.
Y si revientas por dentro, puedes comprobar hasta dónde llegan los pedazos. Merece la pena mantenerse en pie para volver a caer, si el trayecto se puede realizar a plazos.
A.C.J.

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