lunes, 12 de agosto de 2013

Incursión nocturna desde las alturas.



Aprovecho la sinceridad que me brinda la falta de luz. La sutileza impropia de la juventud.
La franqueza que me evoca la templanza de las farolas, la intermitencia de esa estrella, el ulular de las olas.
Aprovecho para admitir, que guardaba con cariño cada ápice de dolor, que lo cuidaba, cultivaba y dormía con su olor.
Manías de romántica empedernida.
Subsisto a carcajadas, escribo a suspiros y vivo a bocanadas.
Los silencios de comas suspensivas, la continua búsqueda de ideas subversivas.
Aprovecho para decir, que intento dejarlo, que he dejado la vieja costumbre de ir pisando charcos.
Que intento romperme un poco menos, pero ocurre algo, encuentro belleza en lo amargo.


                                                                                                                               A.C.J.


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