jueves, 1 de agosto de 2013

Latidos de madera


Donde la memoria se quiebra,
donde acaba el camino,
donde comienzan los sueños,
a dar cuenta al olvido.

Cruzando el último destello,
que de su risa aún nos llega,
remachada con retales,
de latidos de madera.

Amagando en los portales,
amenaza con derrumbe,
avalanchas controladas,
no son marzas para octubre.

Común error,
pasos a ciegas,
mortales en su destino,
letales si no llegas.

Voces cansadas,
noches en vela,
susurros añejos,
beodos a secas.



Miradas a tientas,
el pulso en reserva,
gritos ahogados,
la almohada revienta.

Golpean pasos firmes
con  aldaba sobre cristales,
golpean las miradas,
salpicadas de verdades.

No confundir con señales,
lo que son casualidades.
No contar de diez en diez,
lo que viene por millares.

A.C.J.


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