domingo, 24 de noviembre de 2013

"te veré cuando acabe el jardín".

Y estoy segura, será el jardín más bonito de todos. Y las corrientes de viento se batirán en duelo por mecer sus flores. Y más de un pusilánime por acariciarlas. Y no habrá cuadro mejor pintado.

 Yo, sólo podría haber ofrecido un puñado de lágrimas no correspondidas para regarlas. Yo podría haber estado entre ellas,  pero el jardín hubiera perdido mucho, ¿no crees? Y es que no entiendo esa manía tuya de fijarte en el cactus en mitad del campo de flores.

Si lo dejo pasar, te será más fácil pensar que no lo supe ver, que no supe apreciar. Y es que, aunque no lo creas, sé lo que vale. Sé lo que es un corazón. Lo que es taladrarlo. Y eso que nos lleva a arropar sentimientos cortantes cada día, en lugar de arrojarlos a la calle y abandonarlos a su suerte, condenándolos de una vez a merecida, o no, muerte.

A mí nunca me dijeron adiós, ni tampoco un hasta siempre, que es a nosotros, lo que al verano septiembre.
Ni tuvieron la delicadeza de avisarme, de que nunca importé. Aún me duele. Nunca me dijeron lo que no pudo ser. Lo siento si he pasado rasgando, yo tampoco hablo de la piel.

Espero volver a verte, con tu jardín acabado, que recuerdes y te rías.
 Y valores el pasado.

                                                             
                                                                               A.C.J.

No hay comentarios:

Publicar un comentario