domingo, 24 de noviembre de 2013

"te veré cuando acabe el jardín".

Y estoy segura, será el jardín más bonito de todos. Y las corrientes de viento se batirán en duelo por mecer sus flores. Y más de un pusilánime por acariciarlas. Y no habrá cuadro mejor pintado.

 Yo, sólo podría haber ofrecido un puñado de lágrimas no correspondidas para regarlas. Yo podría haber estado entre ellas,  pero el jardín hubiera perdido mucho, ¿no crees? Y es que no entiendo esa manía tuya de fijarte en el cactus en mitad del campo de flores.

Si lo dejo pasar, te será más fácil pensar que no lo supe ver, que no supe apreciar. Y es que, aunque no lo creas, sé lo que vale. Sé lo que es un corazón. Lo que es taladrarlo. Y eso que nos lleva a arropar sentimientos cortantes cada día, en lugar de arrojarlos a la calle y abandonarlos a su suerte, condenándolos de una vez a merecida, o no, muerte.

A mí nunca me dijeron adiós, ni tampoco un hasta siempre, que es a nosotros, lo que al verano septiembre.
Ni tuvieron la delicadeza de avisarme, de que nunca importé. Aún me duele. Nunca me dijeron lo que no pudo ser. Lo siento si he pasado rasgando, yo tampoco hablo de la piel.

Espero volver a verte, con tu jardín acabado, que recuerdes y te rías.
 Y valores el pasado.

                                                             
                                                                               A.C.J.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Jaque emocional

Dejó sobre la mesa un contrato,
formalismos amenizados:

"Te conozco, para un rato".

Empieza la partida, primer asalto,
y vas en desventaja,
soy aquel del que nunca te han hablado.

Me presento, desconfiado,
tampoco pienses que estoy interesado,
no he venido aquí solo,
a mí me han empujado.

Siguiente.

Este es mi rincón secreto,
en esto pienso, a veces siento,
aquí soñamos, aquí vivimos,
aquí nacemos, nunca morimos.

Y un escritorio de papeles desvencijados.

Piedras a tu ventana, mella en el cristal,
crispan las vigilias, crujido general.
Ven. Juro que por hoy, no es ilegal.


Lleno tu almohada de sal,
 prometo así las olas,
te invito a beber del vendaval,
las estrellas esta noche están muy solas.

Fijo mi objetivo, sonríe a la mirilla.
Cargo proyectiles, mato a sangre fría.

Vuelo bajo, no soy de mal agüero,
tan solo vengo, a cobrarme el mundo entero.

Descuida, confía,
soy de más principios que un enero,
 niña, no sé qué esperas,
no hay flores en febrero.

Cuidado, enfilo  dama,
la reina, peligra, desencajo a golpe de filigrana.

Noche de verano,
perfecta, nos cosemos a balazos,
terapia de choque,
nunca aprendí a dar abrazos.

Concierto de voces de vasos.

Te llevo a la estación,
aviso, no hay parada,
tírate al andén, tranquila, no te pasará nada.

Implacable.

Todo o nada.
No te quiero tanto, todo cuanto quise,
no me lo has dado.
Lo que no te ofrecí,
ya te lo he quitado.

Escondo la piedra,
tiro la mano,
recojo las migas,
las hago pedazos.

Pensabas que era desinteresado,
no sé aún si es que te has caído o te han tirado,
que si te quise bien,
fue porque estaba sembrando.

Tengo derecho a volver,
tú, no tienes esa potestad,
yo a ti quise hacerte bien,
tú solo me has hecho mal.

Te ofrecí mi mano,
te invité a viajar,
ya no te conozco,
ni siquiera tienes en mí lugar.

Se fue, con portazo.
Y tampoco así dejó de importar.

Dejó un contrato,
formalismos a determinar.

Así quedé un poco más huérfana,
un poco más sagaz.

Así, se gana un partida,
sin llegarla a terminar,
así, es como se hace,
 un jaque emocional.
                                                                           
                                                A.C.J.