sábado, 4 de enero de 2014

Sentimientos contradictorios,
te quiero tanto, me quiero un poco.

 Soy feliz cuando me abrazas, y soy feliz cuando vuelo. Río cuando sonríes,
pero sonrío al ver un mundo que aún es nuevo.

Me siento triste si tú lo estás,
pero moriría poco a poco en cautividad.
 He sentido el deseo que acompañarte de la mano, pero también es cierto, que creo que no me gusta ir por los caminos más urbanos.
Y es que tengo diecisiete años. A penas dieciocho.
Que tengo ganas de vivir, de salir, y pelearme con el mundo. Y qué importan unos arañazos.
Que son años de hacer tonterías, no de vivir tranquilito en una silla. Ya habrá tiempo para mecedoras.


Que quiero correr y no parar. Y dar lugar a los bajones propios, prometo no pasarme con las tarrinas de helado. Y a las repentinas alegrías. Olvidar lo planeado. Y bañarme en el mar a media noche.

Manténgase lejos la monotonía.

Inspirar en palabras y sangrar hechos.

Ni más, ni menos. Ni peino canas ni me chupo el dedo (aunque pueda hacer que lo parezca). 

Que solo, aspiro a contar arrugas a cientos y poder decir que he vivido a ras de cielo.

Tener mis propias historias, también de miedo, y que no sea porque no quede otra, cuando eche mano de cuentos.


                                                                                                                                                       A.C.J.


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