sábado, 14 de junio de 2014

Súbditos del cargador.

Y entonces,  respira.

Deja atrás esa pantalla llena de letras, que cuando te vayas a dormir se habrán desvanecido.
Deja de una vez de pensar en ciento cuarenta caracteres. De medir tus sueños en megas, y de atesorar cosas virtuales. No sé si debo decirte que además de intangibles son algo insustanciales.

Des-
conecta.

Crea, inventa.
 Antes de que esa capacidad,  desaparezca.

Antes de que olvides el significado de individualidad, y además,  definitivamente, se pierda.
Levanta, despierta. 

Ya lo dijo Barón, "Vivimos en la era de la incomunicación". Y mira que somos estúpidos.
Proclamas tu libertad, y te gobierna un smartphone. Soberano. Y tú, súbdito y vasallo. Los robots malignos no han resultado ser lo que imaginábamos.

Sal de ese trance, que no vives, que no sabes, que has olvidado lo que vales. Te has olvidado de apreciar el tiempo. Y los días. Y el movimiento.
Ya no sabes ni siquiera un triste cuento.  

Silencio, porque es real. No sólo te lo están contando. 
Que tu vida se consume,  está pasando; y tú,  

tú ni siquiera estás mirando.                                                                                          


 

                                                                                                                  A.C.J.

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