sábado, 19 de julio de 2014

De tu risa, y otros sonidos.

Recuerdo la risa que me pasé horas, días, imaginando.
La recuerdo como la imaginé, y no como la escuché.

Simplemente
porque en mi mente sonaba clara y distinta,
diferente.

Como sonaban tus palabras pendiendo
con pinzas de las cuerdas de tu voz.

Como suenan las letras en un papel
que solo habla a su lector;
un paisaje lejano en una fotografía;
O una canción de autor.

Sonabas a borbotones
de agua fría,
 rompiendo el aire,
y su supuesta armonía.

Era melodía.

Sonaba preciosa,
 leve, tenue y fuerte,
casi poderosa.

Y envolvente.
Como una noche suave y tibia,
perfectamente odiosa.

Sonabas a mar.
Y nunca creí en amar
y menos si es tan profundo como para ahogar a las personas.
Como para anegar.

Pero en ti sí,
porque, como las mejores mentiras,
sonabas a verdad.
















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