viernes, 25 de julio de 2014

Dorm

Y, mira,
a tus pies, tienes la ciudad,
tan bonita, tan callada,
tan verdad.

Tan silente,
tan ausente,
y, siempre,
 ese tono maternal.

Mira,
escúchala callar,
las luces reflejadas,
se estrellan contra el mar.

Mira,
mira qué quieta está,
acuna en sus entrañas,
poesía, y soledad.

Tan recia, tan terca,
y a la vez tan fácil de tratar,
heridas de reyerta,
y cuentos de ultramar.

Guarda en su regazo,
esquirlas de luna,
de vino,
y de sal.

Mira, a tus pies,
durmiendo la ciudad,
tan inmensa, tan fulgente,
tan llena, tan verdad.


A.C.J.






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