lunes, 1 de septiembre de 2014

Aún sólo es verano.

Pongamos que hablo de la ciudad
que se rindió una y otra vez a los pies de Loquillo.
Pongamos que se rinde hoy a los tuyos
y, con suerte, a los míos.

Pero nunca a los nuestros.

Pongamos que me pones
un café muy solo
a eso de las cualquiera en punto.

Que me despierto contigo,
y no hemos dormido juntos.

Que no sabrías mi nombre aunque fuera unir
una línea de puntos,
tirados en el suelo,
en forma de cartuchos.

Sólo una más,
por favor,
la última y nos vamos.

Digamos,
que hoy sonamos a rugido,
que lo contrario al amor es el amor correspondido.

Quédate dormido,
que aún sólo es verano,
que aquí no llega el frío,
querido chico del piano.

Que si no sabes quién soy,
yo prometo también olvidarte,
pero ahora no te vayas,
todavía no te marches.

Quédate dormido,
que aún sólo es verano,
que aquí no llega el frío,
que yo te despierto temprano.

Quédate conmigo,
que aún sólo es verano.


                                                                        A.C.J.


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