jueves, 4 de septiembre de 2014

Versos de tiza y motivos empapados.


Estúpidas las ciudades que se clavan.
Estúpidos recuerdos inmotivados.
Estúpidas las personas que regalan
versos de tiza tirados en asfalto.

Que se van con la lluvia,
para acabar en los tejados,
donde hablan de tristeza,
y motivos empapados.

Donde buscan su futuro,
arrastrando su pasado.

Y eso que sólo es polvo,
polvo mojado.

Estúpidos estudios
el uno del otro,
siempre inacabados.

Estúpidos sentimientos, 
sempiternos e innecesarios.

Estúpidos los pasos
que sólo llegan a complementarios,
que pudiendo ser más,
se quedan en noventa grados.

Estar de pie, pudiendo estar tumbados.

Estúpidos nosotros,
que los respaldamos,
sin decir algo más que nada,
ni nada más que algo.

Estúpidos, 
no por lo que hacemos,
sino por lo que guardamos.

No tanto por perdernos,
como por no encontrarnos.                


                                               A.C.J.





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