domingo, 12 de octubre de 2014

Y que su pelo huela a mar, y en sus palabras no haya bruma.

No creo
que nadie vuelva a ofrecerte nunca
lo que vine a darte yo.

Un amor sin condiciones
 ni preguntas,
un amor, por una vez, para los dos.

Y espero encuentres lo que buscas
en otros ojos, otro corazón,
que no tropiece nunca  en las arrugas,
ni se esconda en forma de rutina,
como las camisas planchadas en un cajón.

Espero,
te cuides y te cuiden,
tanto,  pero no  más,
de lo que quise hacerlo yo.

Espero que tus hijos crezcan sanos y felices,
que oigas "quiero ser como tú de mayor",
que nunca te falte valor.

Que la vida te sonría,
y no llegues nunca tarde.

Que las noches sean cortas,
que te duermas y te abracen.

Y, espero, que sea preciosa,
que te enamores de ella por las mañanas,
y te guste verla despertar.

Que sepa nadar también en los silencios,
y que valgan tanto sus palabras
como su cuerpo,
si no más.

Que tenga un corazón inmenso,
que sepa también de complicidad,
que te quiera en todos y cada uno de los asaltos,
y que sea siempre Capaz.

Que haya dos mujeres en tu cama,
que una te llame cariño,
y la otra papá.

Que tengas un abrazo profundo
y comprensivo,
todos los días de tu vida,
como el que siempre quise hacerte llegar.

Y que su pelo huela a mar,
y en sus palabras no haya bruma,
que su aliento sea brisa,
y te envuelva con espuma.

Que no encalles jamás.

Que vueles cerca del sol y no te quemes,
que muerdas el mundo
y te llenes los bolsillos de inmensidad.

Que saltes con los brazos abiertos
y nunca tiembles,
que te cubran las espaldas
y que el viento te despeine.

Que tengas una vida plena,
grande, sincera,
que sean de todos las risas,
 y compartidas las penas.

Y que ames, siempre,
la libertad.

Te di cuanto tenía,
y no pude darte más.


A.C.J.




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