viernes, 22 de agosto de 2014

Cartografía submarina.

Bueno, al fin y al cabo, todas las escaleras tienen dos sentidos;
todos los mares guardan un bramido;
y unos mismos zapatos conocen muchos caminos.

Todos los hundimientos, tienen un fondo;
todos los fondos tienen un suelo. Y yo,
suelo pensar en lo que no fuimos.

Así que no puede ser tan malo.
Así que cuando me hunda, puede que no necesite que me salven.
Puede que no necesite aire.
Y que no me sobre el lastre.

Que guarde los versos con lacre.

Suelo abordar cada detalle,
aunque me quede sin barco
aunque me encalle.

Aunque ya no sople el viento cuando quiera marcharme,
aunque me vare,
o aunque finalmente, no sea yo quien gane.

Por eso puede que cuando me hunda, no necesite quien me salve.
Puede que no necesite aire.
Puede que no te llame.

Pero te invitaré.

Te invitaré a mi hundimiento,
para que veas el fondo que no cartografié,
porque era demasiado profundo,
demasiado complejo,
para conocerlo
y tenerse en pie.

Porque, tarde o temprano lo hubieran descubierto,
alguien se hubiera dado cuenta de que no era de este mundo,
de que era nuestro.

De que estaba encubierto,
de que era carne de secreter.

De que era demasiado disperso,
demasiado inmenso,
y de que brillaba, aún sin luna, cada anochecer.

Tarde o temprano se hubieran dado cuenta de que era un incendio sin llamas,
y aún así,
lo hubieran extinguido,
con ese afán destructor de todo lo bello,
con esa insoportable pesadez del ser.

Y no podía dejar que eso sucediera.

Y por eso, te invité a mi hundimiento
para que vieras el fondo que nunca cartografié,
para que vieras el lugar menos claro, y el más cierto;
para que vieras dónde te guardé.





                                                                                                                    A.C.J. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Menos mal que aprendimos a ver con los ojos cerrados,
que seguimos lanzándonos por las calles cuesta abajo,
y que no dejamos de gritar al cielo que las noches tristes nos mataban
de una forma tan viva.

Menos mal que desde el suelo la mirada sólo puede dirigirse hacia arriba.



 A.C.J.