domingo, 19 de octubre de 2014

Yo te he oído reír.

Podríamos abogar por un romanticismo menos triste,
por un romanticismo que no empezara siempre en si menor,
por una cruzada contra los días grises,
y una sonrisa que no entienda de rencor.

Podríamos buscar en cada mirada,
un soplo de vida que hable sin voz,
podríamos ser la bocanada
de aire que hable de lucha interior.

Podríamos bailar y seríamos dos locos
al compás de una misma canción.

No importa si nadie más la oye,
si tú la escuchas,
ya somos dos.

Dicen que los tesoros se guardan bajo llave,
y yo el mío,
 bajo edredón.

Que para ser feliz no existe clave,
y yo te he oído reír,
y tienes más de dos.

Sé mi sol en invierno,
y las mañanas para escribir
una buhardilla con vistas al puerto
y un soneto que hable de ti.

Abre la puerta,
que te quiero decir
que eres la paz después de la guerra,
la canción de todo mes de Abril.

Que a mí me gustan las tormentas,
y no pido paraguas, ni me da miedo sentir
que hay algo más esperándonos fuera,
que la vida comienza
cuando la tristeza empieza a morir.

Ven a mojarte aunque no llueva,
a contar olas
y a escucharlas crujir.

A embotellar momentos que valgan la pena,
a ser fugaces,
a vivir.


domingo, 12 de octubre de 2014

Y que su pelo huela a mar, y en sus palabras no haya bruma.

No creo
que nadie vuelva a ofrecerte nunca
lo que vine a darte yo.

Un amor sin condiciones
 ni preguntas,
un amor, por una vez, para los dos.

Y espero encuentres lo que buscas
en otros ojos, otro corazón,
que no tropiece nunca  en las arrugas,
ni se esconda en forma de rutina,
como las camisas planchadas en un cajón.

Espero,
te cuides y te cuiden,
tanto,  pero no  más,
de lo que quise hacerlo yo.

Espero que tus hijos crezcan sanos y felices,
que oigas "quiero ser como tú de mayor",
que nunca te falte valor.

Que la vida te sonría,
y no llegues nunca tarde.

Que las noches sean cortas,
que te duermas y te abracen.

Y, espero, que sea preciosa,
que te enamores de ella por las mañanas,
y te guste verla despertar.

Que sepa nadar también en los silencios,
y que valgan tanto sus palabras
como su cuerpo,
si no más.

Que tenga un corazón inmenso,
que sepa también de complicidad,
que te quiera en todos y cada uno de los asaltos,
y que sea siempre Capaz.

Que haya dos mujeres en tu cama,
que una te llame cariño,
y la otra papá.

Que tengas un abrazo profundo
y comprensivo,
todos los días de tu vida,
como el que siempre quise hacerte llegar.

Y que su pelo huela a mar,
y en sus palabras no haya bruma,
que su aliento sea brisa,
y te envuelva con espuma.

Que no encalles jamás.

Que vueles cerca del sol y no te quemes,
que muerdas el mundo
y te llenes los bolsillos de inmensidad.

Que saltes con los brazos abiertos
y nunca tiembles,
que te cubran las espaldas
y que el viento te despeine.

Que tengas una vida plena,
grande, sincera,
que sean de todos las risas,
 y compartidas las penas.

Y que ames, siempre,
la libertad.

Te di cuanto tenía,
y no pude darte más.


A.C.J.