lunes, 29 de diciembre de 2014

Póstumo


Voy a hablarte bajito,
a modo de confesión para todo un auditorio,
con palabras cortas y sencillas,
y mirándote a la cara,
aunque tú no veas nada.

Y antes de que empiece a llover,
y caigan misiles antiaéreos
 de los que sólo chocan contra mí,
te anticipo que me voy.

Que fuiste, eres, y serás,
 la misma persona que nunca ha sabido pronunciarse de una forma simple y sincera,
 y también la misma persona que viste por dentro una calidad inmensa
inmersa
y oculta.

Te anticipo que me voy sin equipaje,
porque quiero ser ligera,
tener un alma irrefrenable
que no vuelva  a vararse.

Que viaje en globo,
que guarde pensamientos en una petaca,
y que siempre cante, y no hable
con nadie 
de ti.

Que viva con las manos llenas de tinta
 y que respire arte.
Que sepa siempre valorarse.

Y si ves un detalle por tu cumpleaños,
y quizás  otras fechas importantes,
no hará falta que contestes
porque estaré ilocalizable.

Y, no voy a mentir,
me gustaría que algún día
recuerdes que te ofrecí
magia anti-rutina,
y ganas de vivir.

Pero, ante todo,
 si algo me gustaría que fueras,
es
 feliz.





                                             A.C.J.










miércoles, 24 de diciembre de 2014

Entre las clases que te perdiste



¿Recuerdas?

¿Recuerdas las noches subiendo cuestas interminables?
 ¿Los vasos chocando, urdiendo sus planes?

¿Recuerdas la estación? ¿Aquella tarde esperando a nadie?
                                                             ¿Recuerdas Burdeos?                                                                                        
                                                                  ¿Y sus luces?                                                                                                              
   ¿La plaza? ¿Los paseos?

                                                         ¿Te acuerdas de mi cumpleaños?                                                                
 ¿De alguno de ellos?

¿De la estrella fugaz? ¿De la canción que no queríamos que dejara de sonar?

¿Te acuerdas de los abrazos cortos, los cafés largos, y la sonrisa de ‘te voy a matar’?
¿Recuerdas las conversaciones sobre nada? ¿Las películas, los planes para escapar?

¿Recuerdas alguno de todos esos momentos en los que debiste estar,
y  en los que no estuviste?

Por supuesto que no.
Imposible. 

Pero yo sí.
Todos, a decir verdad.

Y no porque ningún mal sentimiento
los haya marcado,
al contrario,
en realidad.

Nítidos y claros
ellos  nunca se han querido marchar.


 Y es que cada uno
fue una clase magistral,
 una lección
ácida,  áspera, a veces precoz,
Y
aún con todo,


Excepcional.

   A.C.J.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Envuelto en excusas, doble capa.

Me encantaría,
pero se me hizo tarde.
Estaría bien,
pero tengo que dormir.

Te ayudaría,
pero soy demasiado cobarde,
yo viviría,
Pero tengo miedo a sufrir.

Te quiero pero te delatan los años,
sería bonito, pero soy mayor.

Eres pequeña y se nota el espacio,
la burbuja de aire
que hay entre los dos.

Yo saltaría, pero está muy alto,
Me atrevería, pero me aterra sentir.

Y todo lo dijo con la miel en los labios,
de quien tiene la facha de prometer
sin cumplir.

Y yo, que ya sólo puedo buscarle la gracia,
le respondí,
que en los peros, no cuenta la mitad de la frase.

Que quien no vive,
Es por miedo a vivir.

Que la edad no se cuenta
Ni en  años, ni fechas,
y, tal vez, sí en fases.

En lo que haces,
y en lo que no.

Que los mejores momentos,
los pierden los necios,
por no bailar más que a su propio compás.

Por ser, sobre todo,
tan ciegos,
para no ver lo que tienen delante,

ni lo que dejan atrás.


A.C.J.


martes, 16 de diciembre de 2014

Carta para un mundo sin iniciativa.


No hablaré, esta vez, de por qué nadie (o casi) se va con campanilla,
Ni de por qué yo estoy aquí, tú también, y nunca nos hemos encontrado.

Ni de los desencantos de las almas necias, que no saben apreciar lo bailado.

Ni de por qué el alcohol destilado quemaría menos la garganta que los tragos que nos sirve la vida, y que nos hace tomar, a pelo, porque sí, porque te ha tocado.

 Porque tiene un curioso concepto de la cortesía, 
y siempre es anfitriona.

En cambio, sí hablo de la importancia de saber, aún hoy en día, vivir despacio.

De partir una micra de
 un segundo de un instante,
 infinitesimal,
 y disfrutarlo.

De no perder la cabeza, si tus palabras o inquietudes no coinciden con las del rebaño.

Porque a menudo los mejores caminos, no son los más transitados,
Ni los campos que dan el mejor fruto, los más trillados.

Ten valor para escucharte,
Sin dejar de oír al resto.

Para dar pasos  adelante,
Cuando nadie haga eso.

Para ser coherente,
Quererte,
Y siempre, ser sincero.

Para afirmar el gris,
Aunque ellos solo vean en blanco
Y negro.

Para no huir
sistemáticamente
de las trayectorias peligrosas,
aunque no se hayan dedicado a enseñarnos otra cosa.

Para ser feliz,
sin necesidad de pintar
absolutamente
nada de rosa.

Y, sobre todo,
 para saber
que el que piensa por sí mismo,
puede ser,
de todo,
menos idiota.


                              A.C.J.