martes, 11 de agosto de 2015

Visitas de tu espectro

A veces te recuerdo.

Poco a poco.

Yo no quiero
pero llamas a la puerta
y no,
nunca cierro.

Y sí,
siempre lo sabes:
está abierto.

Por eso,
entras a hurtadillas
a liberarme
de tu destierro.

A romper
la sugerencia
de alejamiento.

Y a hacer añicos
todos esos cuentos
que sólo decían
"no ha vuelto,
ha muerto".

Tuve que quemar todos los recuerdos.

Vienes descalzo,
y llegas a mi cuarto.

Me miras en silencio.

Y te vas.

Porque tú también eres un recuerdo.

Y estás ardiendo.

A.C.J.















No hay comentarios:

Publicar un comentario