jueves, 25 de junio de 2015

Punto... y coma.

Supongo
que estaba perdida
asida a una tabla,
en el mar esa noche.

Supongo que el oírte fue como oír a la vida.

Con tu luz,
tu voz,
que gritaba
"respira".

Me recogiste,
me dijeron que me vestiste.

Estaba fría.

Pálida como la nieve,
 y no sufría.

Me apagaba como una vela
al consumirse.

Me marchaba
sin despedirme.

Siempre preferí viajar sin equipaje.

Te oía, a lo lejos,
me pedías quedarme.

Pero
por primera vez me sentía plena.

No había barreras,
ni límites, ni puertas.

La piel, ya no era mi frontera,
y se habían desvanecido los barrotes de mi celda.

Me sentía etérea,
vacía,
y llena.

Y te seguía oyendo,
más tenue,
<< por favor,
por favor, despierta >>.

Y te descomponías en toda una retahíla
de las cosas maravillosas
que iba a perderme.

Tu voz más débil,
y mi pulso, intermitente.    

¿Qué le dirías a alguien
a quien tuvieras que alejar de la muerte?

                                   
                                                                 A.C.J.