jueves, 28 de enero de 2016

De vuelta a mi planeta

Si me preguntas por mis coordenadas,
te las daré desperdigadas:
 perdidas a medio camino
entre el ruido del bullicio,
y el de la soledad.

En busca de un lugar
para que todos podamos
dejar de fingir
que tengo un sitio justificado aquí,
y que me habéis invitado a pasar.

A veces se me acaban los pretextos para quedarme un solo día más.

El problema es
 que me aburre vernos actuar.

Sin guión, ni ensayos,
sólo cuerdas
que sugieren
qué mano se ha de levantar.

De todas formas,
ya nadie sabe improvisar.

Incluso el silencio,
cuando lo hay, 
parece artificial.

He aterrizado en medio de vuestra isla perdida,
y me ha confesado que la hacéis sentir desierta.

Y...he decidido
que prefiero lanzarme al mar, 
seguir a la deriva,
y naufragar por mi cuenta.


                                                                                               A.C.J.


Pintura: Dimitra Milan


               





domingo, 3 de enero de 2016

Fuera de juego.


Y al final
cuando todo acabe,
y estemos derrotados,
cuando todo esté ya derruido
y no quede nada
que romper...

Podremos vivir de los recuerdos
que guardamos
cuando todo iba bien.

Cuando no teníamos ni la más remota idea
de qué hacer.

Cuando en nuestro imaginario
no tenía cabida el concepto perder.


Ahora,
en cambio,

no tenemos nada.

Nada por lo que luchar,
ni ningún sueño con el que envejecer.

Por eso
tengo que irme
lejos.

Avísame cuando la hierba vuelva a crecer
y esto deje de ser
un páramo devastado.

Cuando todo esto vuelva a significar algo,
y seamos más que los restos
de un recuerdo amargo.

Avísame
cuando vuelvas a distinguir colores,
cuando el aire sea fresco
y hayan vuelto las flores.

Cuando haya luz.

Porque
me he roto,
y  todo por dentro
se ha quedado a oscuras.

No es que ya no haya certezas,
es que no quedan ni las dudas.

Y me pregunto por los límites del vacío,
y por qué últimamente 
me cuesta tanto
cargar con el mío.

Por qué no me acaba de quebrar
este frío.

Por qué últimamente,
yo no estoy conmigo.

Mi incapacidad de decisión
me llevó a dejar un trozo de mí en cada camino,
y tras mil bifurcaciones
siento que voy en todas direcciones
y en ningún único sentido.

Me fui rompiendo hasta ser invisible;
ya puedo dejarme caer en el olvido.

(Todo iba bien,
al principio)

Sólo teníamos que dar vueltas
alrededor de las sillas
con el resto de los niños.

Pero ahora, 
 hemos crecido.

La música ha parado,
todo está en silencio
 y ya nadie hace ruido.

Todos se han sentado,
y yo no tengo sitio.
   

     Creo que significa


que he perdido. 

A.C.J.

 Ilustración: Paula Bonet. 

                         (La casa vacía)