Voy a hablarte bajito,
a modo de confesión para todo un auditorio,
con palabras cortas y sencillas,
y mirándote a la cara,
aunque tú no veas nada.
Y antes de que empiece a llover,
y caigan misiles antiaéreos
de los que sólo chocan contra mí,
te anticipo que me voy.
Que fuiste, eres, y serás,
la misma persona que nunca ha sabido pronunciarse de una forma simple y sincera,
y también la misma persona que viste por dentro una calidad inmensa
inmersa
y oculta.
Te anticipo que me voy sin equipaje,
porque quiero ser ligera,
tener un alma irrefrenable
que no vuelva a vararse.
Que viaje en globo,
que guarde pensamientos en una petaca,
y que siempre cante, y no hable
con nadie
de ti.
Que viva con las manos llenas de tinta
y que respire arte.
Que sepa siempre valorarse.
Y si ves un detalle por tu cumpleaños,
y quizás otras fechas importantes,
no hará falta que contestes
porque estaré ilocalizable.
Y, no voy a mentir,
me gustaría que algún día
recuerdes que te ofrecí
magia anti-rutina,
y ganas de vivir.
Pero, ante todo,
si algo me gustaría que fueras,
es
feliz.
A.C.J.
