miércoles, 25 de julio de 2018

Nada importa demasiado


El mar besa la orilla,
despacio.

Y se deshace
poco a poco.

Como las ideas ligeras
en tu mente;
que se desnudan
hasta quedar en silencio,
y te muerde
una oscuridad cruda,
lejana,
y tenue:

Nada importa demasiado.

Ni tú,
ni tus monstruos,
ni tus musas
sois para tanto.

Ni tú,
ni tus preocupaciones
con claxon y
sonido de atasco.

Ni tú,
ni tus planes de futuro,
siempre a corto-medio-
(inabarcable) plazo.

No sois para tanto.

Ni tú,
ni el balbuceo de razones
con las que te pospones,
que solo es auto-engaño.

Ni tú, 
ni tu inducido, 
dulce, superfluo
letargo.

Duerme,
ahora
duerme.

Mientras tanto,
el mar besa la orilla
despacio.

Cuando te marches,
borrará las huellas
 que has dejado.