Entonces,
es cierto.
A nadie le importa lo que
lleves dentro.
Corazón,
ahora, nadie va a fijarse en
eso.
Lo importante
es que huelas a nuevo.
Que por fuera,
no se vea ningún desperfecto.
Y que a tu miseria
le favorezca la luz de un
escaparate.
Que tus rotos sirvan para ser
expuestos,
ahora que vuelven a llevarse
los parches.
Que el disimulo de tus
desgarros
sirva para promocionar
alguna marca de maquillaje.
Importa que te vean reír por
la calle.
Que llores sólo por dentro,
tal vez en los bares.
Pero que pregones tu dolor
a viva voz;
con todo detalle.
Que vivas a toda prisa,
y que sueltes lastre:
Hemos hecho de la conciencia
un bulto innecesario
en cualquier equipaje.
Santander A.C.J.
