Tengo dentro dos personas:
una veloz, ágil,
y desapegada;
otra serena, dulce,
y de querer lento.
La primera tiene prisa.
La segunda, tiempo.
La primera quiere caos,
implosiones,
derrumbes,
reconstructiones,
incertidumbre;
a veces miedo.
La segunda
lo quiere todo despacio,
tranquilo,
y duradero.
Vive
en el calor de un abrazo,
y el querer sincero.
A veces se soportan.
Pero otras chocan,
se disocian,
y yo siempre estoy
en medio.
Han firmado la guerra
y escribo entre trincheras,
en primera línea de fuego.
No sé
si me queda mucho
tiempo.
Creo que no saben
que aunque se destruyan,
las dos morirán
en el mismo cuerpo.