Sueles venir
sin avisar.
Cuando todo está en silencio,
apareces.
Es una puerta que debiera
haber cerrado ya.
Cuando yo te busco
nunca vienes.
No puedo decir
que me duela.
Pero reconozco
que, a veces,
me gustaría pedirte
que te quedes.
Han pasado ya diez años
y me sorprende
que me
recuerdes.
Si lo haces,
¿por qué nunca
das un paso más?
Y si no,
¿por qué vuelves?
ACJ
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