Los suspiros, los llantos,
los gritos ahogados,
alaridos, muecas, risas y arañazos.
Desvelos de madrugada,
batallas a paso marcado,
caídas plausibles y esbozos arrugados.
Omisiones admisibles, sueños pausados.
Años febriles y relojes ajados.
La moneda, de canto.
Y siempre letras sin sentido,
y sentidos sin ser contados.
Siempre, vestimenta sin latidos,
pensamientos exiliados.
El silencio por valido,
bramidos, estallidos,
cosidos a balazos.
Camina, el descreído,
desguarnecido, pero sin flechazos.
Esperanza viste de esperanto,
dice que no quiere descosidos,
que no coexiste con desencantos.
Que hagamos de los ojos lenguaje universal,
y por toda norma gramática,
propongo la ley circunstancial.
Tienes tres gotas de tinta,
y seis mil palabras a matizar,
resume, cita, concisa:
que todo lo que hagas, sea de verdad.
A.C.J.
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